Nacido en Agena el 26 de
julio de 1926, el Maestro Seikichi Odo es en la actualidad el más alto
rango de la Okinawa Kempo en el mundo.
Tras la muerte del Maestro
Nakamura, desapareció la organización primitiva y en su lugar se creó
la All Okinawa Kempo Karatedo, de la que el Seikichi Odo fue nombrado
primer presidente hasta que Toketo Nakamura, hijo del fundador, tomó las
riendas.
Sensei Odo fue ascendido al
grado de 9° Dan el 1 de enero de 1975 por la Zen Okinawa Kempo Karate-Do
Renmei. Descendiente de familia Samurai, en su niñez fue frágil,
introvertido y de pequeña estatura. A sus 74 años sigue siendo de pequeña
estatura pero de corazón muy grande. Comenzó a practicar Judo a la edad
de 10 años, mientras estaba en el colegio. En 1939, a la edad de 13 años,
se inició en el Karate bajo la tutela del Sensei Masusa, con la idea de
vengarse de aquellos chicos que a menudo le tomaban el pelo y se mofaban
de él por ser más pequeño que los de su misma edad. Hoy es una de las
personas más humildes y honradas que he tenido el privilegio de conocer.
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Centro: Sensei Odo;
a su izquierda: Sensei Boulahfa Mimoun; a su derecha: Dean Stephen,
1987, Hombu Dojo Agena, Okinawa. |
Centro: Sensei Odo;
a la derecha: Julián B. Spain; a la izquierda: Sensei Mimoun
Boulahfa, Futema Base (Base americana), 1989-90. |
Su segundo maestro fue Koho
Kuba (1864-1944), en la ciudad de Kawasaki, Okinawa. Mientras estuvo
aprendiendo con Sensei Kuba, y hasta la muerte de éste, ocurrida en 1944,
Seikichi Odo caminaba 50 minutos todas las tardes, desde Agena a Kawasaki,
para recibir clases de él.
En 1941, a la edad de 15 años,
comenzó el trabajo de las pesas que no interrumpiría hasta cumplir los
40 años de edad.
Cursó el bachillerato en
Tengan (Okinawa) Durante la Segunda Guerra Mundial todavía estaba en sus
años finales de colegio.
Comenzó a enseñar Karate
en 1947, a los 21 años. Dos años después abordó el aprendizaje del
Kobudo con Shinpo Matayoshi (1923), que vivía en Ishikawa. El joven
Seikichi también hacia a pie el recorrido desde Agena hasta Ishikawa.
Ahora Matayoshi reside y enseña en Naha.
Los vecinos de Odo ya veían
de manera natural en que éste entrenara Kobudo en el tejado de su casa.
Algo más tarde empezó a
entrenarse con Toma Seiki (1920) en Koza, hoy conocida como la Ciudad de
Okinawa. El maestro de Toma Seiki fue Seoryo Shimabuku, que a su vez fue
alumno de Chotoku Kian (1870-1945). El Sensei Toma vive actualmente en
Awase.
En 1951 se hizo alumno del
Maestro Shigeru Nakamura, en la ciudad de Nago, con quien continuó hasta
la muerte del Sensei. | Durante esa época, Seikichi Odo recibía
instrucción de tres maestros a la vez, Nakamura, Matayoshi y Toma.
Sensei Odo trabajaba en la
base americana (Marine Base), se retiró en 1987 y en la actualidad su
vida está dedicada por completo a las Artes Marciales.
En 1970 fue vicepresidente
de la Zen Okinawa Kobudo Renmei, uno de los sistemas de Kobudo más
respetado de Okinawa, encabezado por Chinpo Matayoshi.
Como ya hamos señalado
anteriormente, a la muerte del Maestro Nakamura, Odo se convirtió en el
presidente de la Okinawa Kempo Karate hasta que el hijo de aquel, Toketo
Nakamura, se encargó de la dirección de la organización. En aquellos años,
el Sensei Odo era 9°Dan del sistema.
Conocí al Sensei Odo en
1987, por medio de Miko, la mujer de Bob Teller, un ex-soldado americano
que estuvo en la isla de Okinawa durante 15 años. Miko es nativa de
Okinawa, y su familia es vecina del Sensei Odo. Gracias a la gentileza de
Bob, el Sensei Odo nos recibió con mucha amabilidad y gentileza y
estuvimos charlando durante largo rato. A partir de ahí comencé a
entrenarme con él. Su ayudante en esa época era Dean M. Stephen, con el
cual aceleraba mi proceso de aprendizaje del programa.
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Técnica de defensa
contra ataque directo de puño: 1º Juji Uke haciendo Tai Sabaki
hacia la derecha; 2º luxación Ude Gatame hacia el suelo; 3º
inmovilización; 4º Yoko Geri Fumikomi |
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Ese año, 1987, Sensei Odo
tuvo que ser intervenido quirúrgicamente a causa de una dolencia
cardiaca. Así y todo, más de una tarde se entrenó con nosotros en su
Dojo de Agena y en la Base, llegando muchas veces a enfadarse conmigo cada
vez que le acusaba la fatiga diciéndome: "Si quieres aprender vete
con... u otro y no me agobies". En realidad yo no hacía nada que
pudiera molestarlo. En uno de los descansos le dije: "Sensei, yo
tengo 38 | años y ya estoy mal. Cuando tenga su edad, ¿quién me dice a
mi que no estaré peor?. Yo quiero aprender y para eso usted no necesita
hacer".
Dos años más tarde volví
a encontrar al Sensei Odo y estuve trabajando con él durante toda mi
estancia en Okinawa. Esta vez su salud era óptima, estaba completamente
recuperado y eso hacia que sus entrenamientos fueran más duros y
completos.
A pesar de todo, en este
segundo encuentro no logré ganarme la amistad del Maestro Odo. Al decir
amistad quiero decir que, aunque me enseñó, no noté que lo hiciera con
mucho agrado, aunque hay que tener en cuenta que forma parte de la
generación de 60-70 años para arriba. Con los años, el Sensei me
concedió su atención y me honró con su cariño.
El Okinawa Kempo Karate
tiene alumnos repartidos por | todo el mundo, especialmente en Estados
Unidos, país en I el que Seikichi Odo es una leyenda y al que viaja dos o
tres veces por ano.
Entrevista.
(1999)
C.N.: ¿Cómo empezó su
entrenamiento y por qué?
Seikichi Odo: Empecé a los
13 años de edad, porque en aquel tiempo Okinawa era el centro del Karate
en el mundo y yo tenía que formar parte de aquello.
C.N.: ¿Quien fue su primer
profesor?
S.O.: Matsuda Sensei, fue
uno de los primeros. Con él aprendí un poquito de Karate, pero no el
Kobudo. Kokuba Sensei me enseñó también pero él y su ' familia se
fueron a Brasil, ¡cuando él tenia 80 años! No sé si estará vivo
(risas). Después me dio clases Matuyoshi Sensei. Bueno, desde entonces
una larga lista de maestros formó mi Arte Marcial.
C.N.: ¿De dónde procede
exactamente el Okinawa Kenpo?
S.O.: Viene del Naha-Te.
Actualmente todo el mundo cree que los estilos de antaño estaban muy
separados. ¡Esto no era así! Los maestros se reunían y se entrenaban
juntos. En aquellos días la gente compartía su conocimiento y se veía
con asiduidad. Yo me beneficié de ello enormemente y pude aprender con
algunos verdaderos mitos de la tradición que me transmitieron su mensaje.
C.N.: Por ejemplo ¿de quién
le aprendió Vd. el San Chin Kata.
S.O.: De mi Maestro
Nakamura. Me dijo que yo debía practicarlo mucho pues tenía necesidad de
desarrollar la musculatura... siempre he sido muy poquita cosa... (risas)
C.N.: ¿Cómo hay que
practicarlo?
S.O.: En esta Kata sólo el
30 % de la energía debe estar en la parte superior del cuerpo; antes se
hacían 9 movimientos para acceder a la postura fuerte de las piernas
ahora se hacen menos avances, pero el 70 % de la fuerza está en la parte
inferior.
El origen de la posición
San Chin proviene de los toros, tanto su cornamenta como los pies del
artista marcial se cierran hacia adentro, sus pies también se cierran
cuando se enfrentan. Para nosotros el toro es un animal muy fuerte.
A continuación siguió una
divertida confusión mientras todos tratábamos de explicarle al Maestro
Odo qué es el Ki, palabra que é/ parecía concienzudamente querer
ignorar. Cuanto más nos esforzábamos en explicarle el concepto, más
imposible parece/a que lo entendiera. Lo escribimos en un papel, el
Maestro Sueyoshi Akeshi, que a la sazón nos visitaba aquel día,
intervino también en las labores de traducción, le enseñamos el Kanji...
pero todo fue inútil. Esta fue su respuesta :
S.O.: Yo no creo en el Ki.
Mi maestro nunca me dijo nada del Ki; creo que es un conocimiento propio
de China. Algunos maestros que viajaron a aquel país lo importaron pero
en el Okinawa Kenpo nunca nos entrenábamos bajo estos conceptos; eso no
quiere decir que hagamos las cosas sin intención, solo que tales
conceptos no estaban presentes en nuestra enseñanza de forma explícita.
C.N.: De todas formas,
mucha gente habla del Ki como algo que se desarrolla con los años. Con
toda su experiencia, ¿ha visto alguna vez una técnica que permita
proyectar sin tocar al contrario o alguna otra cosa maravillosa o
aparentemente imposible?
S.O.: Bueno, yo lo más
especial que he visto ha sido a uno de mis maestros, que era delgado y
pequeño como yo, levantar con la punta del Bo 16 kilos de arroz en una
bolsa. Lo hacia sin dificultad y era un hombre aparentemente muy débil,
solía proyectar la bolsa como entrenamiento.
C.N.: ¿Que diferencia hay
entre el entrenamiento de hay en día y el de su juventud?
S.O.: Bueno, los jóvenes
no quieren entrenarse fuerte, siempre quieren divertirse y sentirse
relajados, pero el entrenamiento de Okinawa en los viejos tiempos era muy
duro, hoy por hoy esto no parece gustar a nadie. Antes hacíamos mucho
fortalecimiento de dedos, de manos acarreando vasijas llenas de agua
cogidas por la boca de la jarra con la punta de los dedos ,nos agarrábamos
al suelo duramente con ghetas de plomo que forzaban nuestros músculos y
endurecían nuestras posiciones... Todo esto ha cambiado porque la
mentalidad ha cambiado, es muy difícil encontrar a alguien que esté
dispuesto a esforzarse.
C.N.: ¿Qué opinión le
merece el entrenamiento con Makiwara?
S.O.: El Makiwara debe
tener una capacidad de recepción flexible, esto es muy importante. Si es
duro como una pared el golpe repercute sobre nuestro cuerpo y los pulmones
se resienten.
Su entrenamiento es algo
que también dejan de lado la mayoría de los jóvenes... yo lo tengo en
mi Dojo instalado y los jóvenes lo miran de lejos. ¡Hoy día no
practican el Makiwara ni las ratas!
C.N Usted es un reconocido
experto en Kobudo, arte en el que, digámoslo así, tiene el respeto de
todo el mundo en la isla, y por supuesto en el resto del mundo. Háblenos
algo del Bo. .:
S.O.: El origen del Bo es
el de un palo que utilizábamos para acarrear cubos en nuestras labores
campestres. Cuentan los ancianos que, en cierta ocasión un Samurai, mató
a uno de nuestros maestros cortando su Bo y atravesándole con el mismo
golpe. Se dice que por ello copiaron al Unicornio, un animal mitológico
con un largo y duro cuerno para crear el Sai. Este si es un instrumento
mucho más duro y por lo tanto capaz de defendernos apropiadamente de los
ataques de un sable.
C.N.: ¿Qué les diría
usted a los jóvenes, a los futuros practicante de artes tradicionales
desde estas líneas?
S.O.: Bueno, es difícil
pensar que me escuchasen...ahora tienen las computadoras y las discotecas
... no hay muchos que quieran practicar Karate tradicional.
Cuando yo era joven no teníamos
nada de eso, nos divertíamos subiendo a las montañas con enormes ghetas
de plomo, de las cuales gastábamos varios pares al año, esto se acabó,
ahora nada de nada...
(Se queda pensativo)
Yo no tengo ningún mensaje
para los jóvenes, ninguna esperanza para con ellos, creo que es demasiado
tarde.
C.N.: ¡Pero, Sensei! ¿Y
si alguien tuviera la pasión y la fuerza y el deseo para entrenar este
arte que le diría?
S.O.: Les diría que
practicaran duro que hay grandes ventajas en ello, y que intentaran
transmitirlo al futuro... pero esto es poco probable.
C.N.: Gracias Sensei. Tal
vez este vídeo que ha grabado hoy pueda convertirse en esa fuente de
conexión para que jóvenes de otros países tomen el relevo de su tradición.
S.O.: Gracias a vosotros
por vuestra hospitalidad. He estado muy contento de realizar este trabajo.